27 marzo 2016

bebidas calientes y el objeto malo

I. y es difícil. y lo es porque tenemos dirigentes atados de pies y manos a un sistema electoral infantil con un electorado infantil. fervorosos defensores del ratoncito pérez deciden qué hacer ante las complejas y graves decisiones mundiales frente a la Maldad. para comer, nubes.

II. tardé veinticinco años en probar el café, convencido de que me quitaría el sueño. luego, yo solo me quité el sueño. porque yo no me duermo. en realidad yo no me apago. mientras tuve al café como peligro exterior me dormía. cuando no pude responsabilizar más que a mí mismo ya no dormí más. a los niños les había dicho que la vida era como uno de esos juegos de coches de la play. que básicamente se trata de no hostiarse y que el coche en realidad no avanza. que es evitar piedras en un solo plano. que traducido se trataba de intentar no herir. aunque no creo que me escucharan no les dije lo segundo. lo segundo es que la gente necesita un enemigo. fija un enemigo. la vida es un juego en el que se va colocando "lo malo/los malos" afuera. dos se reúnen y critican a un tercero y así mantienen su frágil (sí, frágil) unión. el malo es la familia, la sociedad, el otro partido político, el otro equipo, el árbitro, tu pareja. a "eso" malo lo llaman el objeto malo. siempre lo ponen fuera y por eso no hay responsabilidad ni posibilidad de mejora. eso no creo que se lo pueda contar. pero igual lo leen. cuando ya no esté. buscando algo...

III. en probar el té he tardado 45 años. había yo decidido que no me gustaba. por el rito de decirlo yo. hasta que probé los de la cuñadita. que cuestan como un piso en vallecas pero los valen.

IV. se ve que soy un hombre lento probando hot beverages tal vez. y no hay más responsable que yo. el Estado no lo es. ni la sociedad. ni los sindicatos. ni el real madrid. yo. así lo voy resolviendo. cada 20 años. eso sí.

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