28 diciembre 2012

steve jobs y lv

I. todo empezó como una broma. en realidad, no. en realidad, todo empezó con el ya famoso crujido de la suela de mis panama jack. por mucho que sea yo un individuo sólido, solidísimo diría, la pérdida por crujimiento de mis panama jack me sumió en una pavorosa crisis de identidad. la "cosa" subió desde los pies hasta el punto de que llegué a la convicción de que necesitaba un uniforme. un uniforme, me dije, para no pensar más ya en el cansino mundo de la ropa de ir dos veces al año, #HY! como somos imacs ya en realidad, es decir, gente que se actualiza con un referente, con su última copia de seguridad, el último uniforme que yo recordaba era el de steve jobs. así que compré por amazon uk las new balance de steve jobs. necesitaba un uniforme. los 501 ya los tenía, rotísimos, viejísimos, pero los tenía. el jersey de cuello de tortuga de issey miyake resultó inalcanzable, por precio y por disponibilidad. movilicé a varios de mis amigos en twitter en mi misión. un amigo, tal vez un ángel, me regaló unas panama jack y eso detuvo la hemorragia identitaria en seco. ya podía patear culos de nuevo. había yo recuperado el equilibrio...

II. pero cuando un fenómeno se ha puesto en marcha llega un momento en que se independiza de tu voluntad. así, me fijé, obsesionado como estaba con el logro del uniforme, en que jobs no llevaba cinturón. delgado ya en los últimos años, en las últimas keynotes, se ve que no lleva. la cuñadita preguntándose por qué me habrían llegado unas new balance grises casi idénticas a otras new balance grises que ya tenía. no quería decirle de mi crisis para no preocuparla y todo hay que decirlo para no ver yo, en sus ojos, lo loco que yo estaba, con lo que no entendía ella nada de lo que iba llegando, diligente, en paquetes de amazon a mi casa que es también la suya. pero, como digo, el fenómeno ya se había puesto en modo cascada y era independiente de mí.

III. así que es 25 de diciembre y fiel a mis costumbres navideñas no como con nadie y es más, apenas como. me lanzo a correr unos 10 km por la mañana y al volver me ducho y propongo a la cuñadita, a las nenas y a la inminente pedidora de asilo político en cualquier otra casa perrita altea que nos vayamos a hacer cumbre a un pico emblemático de la zona. total, son 8 km más. cuando volvemos, la perra está semi comatosa, las chicas como una hoja de lechuga y yo con fiebre. lo atribuyo a que no me he llevado gorro y que a pesar del frío del carajo está ese sol que parece que no está pero que está para lo que le interesa y lo que le interesa es darme un golpe de calor como diciendo soy el rey. el sol tiene celos de elvis y la paga conmigo, pobre semi calvo stevejobsiano, pensé. pero mi teoría resultó equivocada porque al día siguiente tenía yo una cagalera espantosa que no me ha abandonado desde entonces y que junto al dichoso correr me está dejando con la línea, figura y peso del mismísimo steve jobs enfermísimo y ya da igual que lleve mi cinturón o no dado que no cumple función alguna. no puede cumplirla.

IV. si mejoro, escribiré lo que pienso de arda turan, mi niño jugón, ahora que truenan los cielos. tanta ira..


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