12 octubre 2013

Freud mirando el Gran Premio de Malasia de moto GP.

I. el affaire lorenzo-pedrosa-márquez me hizo pensar.
II. hay en márquez una ambición intensa de ganar. a esta fuerza los psicoanalistas freudianos de la vieja escuela la llaman "Ello". es una ambición instintiva, innata e intensa. esta ambición, en el deporte de élite, no admite grandes variaciones. no es distinta de la de lorenzo o de la de pedrosa. todos ellos con ambición intensa. hasta ahí vale.
III. luego está la clave: el sistema de valores. a esto los freudianos clásicos lo llaman "superyo". el término tiene algo de ridículo, de pomposo. a los no iniciados les va a recordar a súper ratón. nos quedamos entonces con "sistema de valores". el sistema de valores nos avisa de lo que está bien y mal, en especial de aquellas conductas nuestras que podrían poner en peligro la integridad de otros, perjudicarles seriamente.
IV. luego está la Realidad Externa: la moto de cada uno, si llueve o no, el desgaste de neumáticos, las secuelas de alguna caída reciente, el estado del asfalto, las curvas.
V. el Yo, esa gran central de datos, ha de conciliar la ambición, la realidad externa y la moral, el sistema de valores. de la gran central de datos saldrá un vector resultante. ese será el vector que vamos a ver (inferir) a través de la conducta en carrera.
VI. el sistema de valores (la capacidad para proteger a otros de consecuencias graves causadas por la conducta de uno) puede ser o estar de varias maneras: ausente (no veo al otro o lo veo pero funciono como sí no existiera), menoscabado (me importa pero poco), excesivo (no puedo hacerles siquiera el pequeño daño de ganarles) o ajustado, maduro.
VII. el sistema de valores puede estar distinto según el momento. una de las opciones es que hoy por hoy es menoscabado porque es un sistema de valores infantil que todavía no aprecia lo suficiente las consecuencias que podría ocasionar su conducta a un otro. este pudiera bien ser el caso de márquez. lorenzo y pedrosa, viejos lobos, parece que apuntan a ese diagnóstico. el tratamiento que aplican podría resumirse en :"date cuenta y madúralo (al sistema de valores)", pero es controvertido a qué velocidad madura un sistema. el mero paso del tiempo no es garantía. hay cosas que no suceden por el paso del tiempo, sino en el curso del tiempo. una suma de avisos (que variarían en su tono desde el consejo cariñoso de los mayores en un continuo que llegaría a la amenaza bien de venganza directa o bien en forma de penalización de los árbitros) y experiencias vividas de daño de los demás acumuladas podría eventualmente, por acumulación coherente, favorecer el proceso de maduración del sistema de valores de márquez).
VIII. ante la aparente insuficiencia del sistema de valores propio de márquez, los otros pilotos piden a los árbitros del torneo que ejerzan de superyo auxiliar, de prótesis moral temporal. es decir, que lo penalicen y amenacen ellos. pero sienten que no lo hacen. sienten que abdican de esta función. ante eso, la toman a cargo ellos. la función. la hacen con ese punto "tostado de más" del que está involucrado, del que ha sido y puede volver a ser víctima. estarían en condiciones de hacer la función más "al punto" la gente en situación más fría de no comerse el asfalto personalmente, los árbitros, cuyas clavículas no vuelan en múltiples micro pedazos. deben de hacerlo o esto, pronto, será una selva de sangre y un círculo de venganzas.
IX. lorenzo ha señalado los tiempos. es, otra vez, el circo romano. a la gente le divierte la sangre. hay una crisis moral. yo creo que no es tanto eso, aunque algo de ello hay. donde yo pondría el acento es en que es sin duda atractivo, bello, ver cómo la energía joven se despliega. la energía del instinto de márquez liberada es bella de ver. ahí. pero el signo de los tiempos es la ausencia de una mirada sobre la sostenibilidad de los sistemas, incluído el sistema de la alegría. para qué la alegría sea sostenible, el instinto ha de encontrar cierta regulación en el sistema de valores. para seguir siendo. para perdurar como tal.

23 septiembre 2013

isco, márquez, koke. vivir preoupado, vivir la alegría

I.  miro a isco, a márquez, a koke y pienso que el secreto (talento innato aparte) está en que son alegres, no están angustiados o preocupados. están en tres cuartos de cancha tranquilos, relajados y alegres. sin miedo. sin angustia. sin preocupaciones. no encogidos. desplegados y atrevidos. seguros. ocupando con naturalidad ese espacio, ese lugar. la vida es para ellos un escenario para crear, para disfrutar. el mundo es para ellos un tapete de billar verde sobre el que desplegarse. el suelo no es ajeno, no es extraño. el suelo es propio. lo pisan como si fuera suyo, como si fuera una extensión de sus pies. les pertenece el suelo. ni siquiera lo necesitan pensar, todo esto. todo esto ocurre de un modo natural. para ellos es así.

II. pienso en qué es lo que hace que sea así y no de otra manera. se me ponen delante de los ojos: el pasado, el presente, el futuro, la Realidad y los Otros.

III. fantaseo un pasado. ¿acaso nadaron, muy niños, en una marmita de tranquilidad, de confianza cálida, que les dejó una impronta a seguros? en la casa, imagino, el clima era tranquilo, sin gritos, sin grandes hostilidades, sin estridencias. hacia las seis de la tarde había un aroma a galletas o a bizcocho en el horno de la casa que lo impregnaba todo. a veces, alguien canturreaba. no creen que se pierdan, siquiera lo piensan, pero hay una copia de seguridad en casa.

IV. el presente es la Realidad exterior. ¿gozan acaso de una realidad menos hostil que otros o es la misma? ¿acaso no tendrán motivos personales para estar angustiados? ¿hasta qué punto son influenciables para mal, es decir, perturbables, descarrilables, desalojados de la alegría por lo externo? aquí me auxilia la Mala Rodríguez, esa personalidad. leí una entrevista en la que el periodista venía a acentuar el peso de las realidades externas, de los acontecimientos reales, en una persona. ella contestó: "sí, hay huracanes". como queriendo decir, de huracán para abajo no cuenta. tiene que ser de huracán para arriba.

V. luego están los Otros. creo que era sartre el que decía que el infierno son los demás, pero pudiera ser cualquier otro porque los existencialistas franceses se me mezclan en la cabeza en una nebulosa vaga. supongo que hay otros alrededor que quieren que isco, márquez y koke vivan preocupados como ellos. las personas atormentadas desean que los demás vivan atormentados para no sentir el cuchillo helado de la envidia. ¿son también relativamente impermeables a su influencia?

VI. preocuparse de forma puntual es natural. vivir preocupado, vivir en la preocupación, instalado en ella,  cierra (gas, grifo). el fenómeno parece pretender ejercer un control. impedir algo. pero lo cierto es que no impide nada. bueno, sí. vivir preocupado impide crear, impide desplegarse, sacar a pasear los caballos del ferrari interior. se pierde potencia y regusto. lengua amarga, recorrido corto.

VII. tengo yo un amigo nacido para vivir buscando el pincho de tortilla verdadero con coca cola durante las mañanas laborables de los demás y ese es su arte y forma.

02 septiembre 2013

la lluvia de agosto

había yo contemplado muy seriamente no entrar ya nunca más en este blog. no cerrarlo sino dejarlo abandonado y que fuese una parcela de adosado con las malas hierbas altas y enormes y la puerta enrobinada y un juguete de niño en desuso tirado en medio y por ahí pero he aquí que de repente me entraron unas ganas feroces de decir que soy ahora la lluvia de agosto y abrí la puerta y lo dije. soy ahora la lluvia de agosto.

el mosquito tigre y el salto holandés.

I. el más perjudicado, sin duda, por este "salto holandés" es el mosquito tigre de la costa mediterránea alicantina a quien hemos dado esquinazo precisamente con este salto holandés.

II. las vacaciones son, ante todo, vacaciones del Yo. qué menos que dejar de ser uno mismo un rato. yo nunca soy Yo. durante el año normalmente yo soy mark knopfler y en algún momento muy puntual soy neil young si necesito serlo, pero normalmente yo nunca puedo ser Yo. pero hasta de ser mark knopfler se cansa uno. todo el año siendo un virtuoso guitarrista de quien me dicen que se mofan en los foros de guitarra los más jóvenes porque ya no es tan rápido con los dedos. ahora soy un holandés rodante en una bici reciclada bajo la lluvia de agosto. a veces soy la bici misma y otras veces, esto no lo tengo aún perfeccionado, soy la lluvia de agosto.

III. no entienden que si vamos más lentos no es porque no podamos ir más rápidos, sino porque queremos, de hecho, ser lentos. en el mástil y en el pedaleo. yo no debiera estar puntualizando esto porque estoy de vacaciones y ya he dicho que me tomo vacaciones del Yo pero me irrita que se metan con un amigo.

IV. "(...) era como si viviera no para vivir, sino para ya estar muerto. ahora todo tiene otro ritmo, vivo fuera ya de la vida que no existe. a veces me detengo a mirar el curso de las nubes, miro todo con curiosidad flemática de diarista voluble y paseante casual: sé que hago reír pero ando yo caliente. y cuando escribo en casa, me acuerdo de los días en que era muy joven y en esa misma mesa de siempre comencé a escribir y para mí hacerlo era apartarme, detenerme, demorarme, retroceder, deshacer, resistirme precisamente a esa carrera mortal, a esa frenética velocidad general en la que después acabé viéndome involucrado" enrique vila-matas, dietario voluble.

V. el mosquito tigre, según consigo recordar de cuando yo era un finísimo guitarrista escocés, es una mala bestia, delgada o invisible casi, que te pica y ni siquiera es por la sangre. es un sadismo no alimenticio tipo monarca en botswana el mosquito tigre.

el viaje metálico de ulises

I. llamábamos a las empresas y ya solo nos contestaban las máquinas. máquinas de voces. voces de máquina, ya no sabíamos muy bien. máquinas metálicas grises en un paisaje de fin del mundo. el fin del mundo ya no era ni siquiera desierto, polvo, ruinas, destrucción, carne y apocalipsis. el fin del mundo era, ahora, caer en un embudo metálico que funcionaba como un frontón metálico. con ese sonido. rebotábamos. no traspasábamos el umbral casi nunca. si era para salir, entonces no la cruzábamos "nunca". si era para entrar, la palabra se llamaba “a veces”. si pasábamos, si cruzábamos, contestaba una voz sudamericana. ahí nos entendíamos menos, peor de lo que nos hubiera gustado a ambos, a sudamérica y a españa. si saltabas ese foso te contestaba uno castellano, uno con voz de bien alimentado. en medio de estos pasos tenías que valorar el servicio recibido. por favor, valore el frontón. por favor, valore a sudamérica y al bien alimentado. era bueno llevar cantimplora y tiempo. la gente no estaba bien pero las máquinas de frontón estaban peor. en un nivel nos hablaban de su deseo de satisfacer al cliente más allá de las expectativas de éste, esa decía ser su misión. en otro nivel, sin embargo, nos hablaban solo máquinas. la ventaja de las máquinas era que la violencia contra ellas era inútil. no funcionaba. no se movían las máquinas. encajaban muy bien los enfados las máquinas. eran, también, máquinas de no ceder. inconmovibles. rebotaba lo bueno y lo malo y lo neutro. rebotaba todo. los clientes eran y estaban rebotados. eran baratas las máquinas. la inversión de grabar las voces una vez. un telón de acero separaba a las empresas y a los clientes. si fallaba el telón de acero entonces había laberintos, emboscadas. con frecuencia, las emboscadas laberínticas de las que no se salía, el viaje metálico de ulises, eran también máquinas de voces y teclados.

II. la mayoría de estas empresas bunkerizadas eran empresas de comunicación. prestaban contenidos. esos contenidos eran televisiones de pago, telefonías, empresas informáticas. las contratábamos para hablar con alguien que no fuese una máquina. para tener de qué hablar con alguien. para ver un partido y comentarlo con alguien o con muchos, para llamar a alguien y decirle que queríamos quedar para cenar y charlar, para invitar a vernos. "en persona" lo llamábamos.
III. no hablábamos ya casi de forma directa en persona con nadie. estábamos ocupados trabajando para poder pagar los servicios de esas empresas que nos permitirían hablar con ellos. por eso no podías simplemente salir a la calle a hablar con nadie porque directamente en la calle no había nadie. necesitábamos esos intermediarios. un whatsapp, un mensaje, una llamada, un mensaje directo, un privado, un tweet, para quedar con una voz humana. 

IV. para llegar a quedar con alguien y hablarnos, había que atravesar los bunkers. éramos los nuevos alejandro magno.

V. así eran nuestras vidas. antes.

25 julio 2013

galicia. modos de funcionamiento humano.

I. al principio, la perplejidad, la incredulidad, el susto. modo de funcionamiento: el GPS busca satélite, sin encontrarlo. modo recálculo.

II. luego el modo de funcionamiento crítico: hay un inadecuado-devaluado (el no seguimiento de tve, el sí seguimiento pero malo y falso del canal 24 horas, el comunicado corta-pega chapucero de moncloa) y hay una larga fila crítica, enfadada. el modelo es asimétrico. inclinado. justiciero arriba, defectuoso abajo. vector de lejanía. improbable diálogo.

III. luego, tercero, el modo de funcionamiento cálido. la preocupación, la proximidad, el cariño, el reconocimiento de la labor de los habitantes del pueblo, de los bomberos que abandonan su huelga, de los médicos de vacaciones volviendo a los hospitales, de las enfermeras en paro dirigiéndose al hospital, de los anónimos haciendo cola para donar sangre, de los hoteles prestando camas, de los enfermos menos graves pidiendo el alta para dejar hueco a los heridos más graves y recientes. modo de funcionamiento cálido, modo de funcionamiento hermano.

IV. pareciera como que modo crítico protegiera de modo tierno. o más bien, modo enfadado protege de modo triste. enfadado es más llevadero que triste. indignado más llevadero que desconsoladamente triste. la tristeza asusta.

V. la tragedia tiene un efecto. activa la hermandad. nos junta. nos atempera.

VI. ¿pero, sólo si hay tragedia pasamos a modo cálido, a modo hermano? ¿podrían rastrearse los elementos de la tragedia, estudiarse y exportarse a una situación de no-tragedia para movernos hacia el modo hermano? ¿qué activa el modo hermano? ¿es estable el modo hermano? ¿se puede vivir en él? ¿puede que aunque por nuestra naturaleza no pueda ser un lugar permanente sí pudiera ser uno más frecuentado? ¿puede el modo lobo disminuir y puede el modo hermano aumentar? ¿es una ingenuidad? ¿es el modo hermano superior al modo crítico? ¿en qué es superior? ¿lo preferimos? ¿la vida es mejor?

VII. si lo es, ¿cuáles son los ingredientes sociales y políticos que fomentarían un clima que, a su vez, promoviera un modo hermano? dime, ¿cuáles son?

20 julio 2013

la calma

I. hacía ocho años que no venía por la vieja casona familiar. al volver a verme en los mismos escenarios me acuerdo del que fui, de cómo fui, y me veo cómo soy y puedo ver con nitidez la llegada de La Calma. como se ha ido apoderando de mí, La Calma, y cómo ahora yo soy mark knopfler. yo soy un mark knopfler cano y calvo en camisa blanca lleno de Calma y conduzco y me conduzco muy despacio. soy ahora, parece, el viajero más lento. soy un hombre lento y certero. es claro que este hombre que yo soy ahora no le interesa a nadie salvo a quienes le rodean, si acaso. todo me adelanta a gran velocidad por la izquierda. creen que me adelantan porque se mueven rápido y muy aspavientosos, pero yo ahora doy un golpe o dos a la hora. uno o dos que me pienso mucho. acepto mi condición de unfollowed. no le hace ninguna, pero ninguna, gracia a la gente esta calma. acepto y abrazo mi condición.

II. hungría está hoy muy presente porque hoy que soy ya mark knopfler y no hago largos punteos barrocos sino solo amagos y vivo en la economía del gesto, haciendo solo lo certero, recuerdo que mi padre era un húngaro judío. hoy, en este homenaje a la hungría judía, imre kertesz deja unas reflexiones poderosas en el país.

III. telecinco y yo habitamos realidades paralelas que nunca se cruzan. no cortarse con telecinco en ningún punto le hace a uno apátrida al parecer. me vale.

IV. me baño con los perros en acantilados, en playas llenas de piedras, recordando la vieja amistad entre henry miller y lawrence durrell. todos los veranos se hace el tiempo de volver a el cuarteto de alejandría, lejos de las televisiones y cerca de la fruta, en la gran verdad griega.