I. mantenlo simple. hay
algo dentro de nosotros, un
superyo persecutorio, una exigencia mala, que nos empuja a
subir el nivel, a cargar el café, a sumar más diapositivas. y en esos actos "
perdemos" al espectador, al auditorio. tú piensa que la gente, aparte de oírte a ti, tiene que comprar calcetines, que los suyos se les van rompiendo, perdiendo, es el destino de los calcetines, se desparejan, les pasa de todo a los calcetines. y hacienda, y el ibi y las enfermedades y el pato wc. así que cuando llegan a ti tampoco están para tanto. me he fijado que
funcionan mejor las partes simples, y de entre las simples, las más fáciles. ayer,
ahí, en esas partes, con vila-matas, gente bien lista se reía más.
II. otra cosa importante, aparte de mantener las presentaciones breves, poco cargadas, poco (aparentemente) complejas, es que la forma, el tono, la vida,
la pasión en la presentación es más importante que el contenido. la dificultad estriba en que un poco habrá que "fingir" frescura si te estás repitiendo para sonar vivo. porque del punto 1 se deriva casi siempre que
te vas a repetir. cómo no aburrirte tú sería
la alternativa a fingir.
III. "sé bien que cuando una persona escucha a otra dar una conferencia, la mayor parte de su actividad mental es
criticarla y contrariarla, oponerse, no les pido que no lo hagan porque sería absurdo. es algo inevitable. sí les pido, en cambio, que
no todo en su mente sea crítica, que intenten que haya
un pequeño porcentaje no crítico, de pensar conmigo, de ocurrencias propias, suyas, a partir de lo que me oigan decir, de creación, de vida,
un 19% sería suficiente". esto ahora lo digo al principio muchas veces.
IV. igual que las series, puede que un conferenciante haya
"saltado el tiburón", jump the shark, iniciado su declive. incluido tú.