hay un placer sádico en ello, obviamente. lo disfruta. pero que lo disfrute puede ser un efecto colateral y no la motivación primaria, primera. o puede coexistir con una otra motivación defensiva.
II. ¿y de qué habría de defendernos assunçao? de los riesgos, de los peligros de la ilusión.
III. y de haberlos, de existir, ¿cuáles son esos peligros? porque primero debemos pensar si la ilusión tiene sus peligros o no. yo pienso que los tiene.
IV. el más directo parece la decepción: no te ilusiones mucho que más dura será la caída. tú no lo sabes, pequeño ignorante. ya lo hago yo por tí.
V. otro podría ser la culpa. la ilusión, el placer, el placer de mantenerla puede traer consigo, de la mano, a la culpa. culpa por placer, culpa por superar figuras parentales que no pudieron hacerlo con la consiguiente deslealtad. culpa. dejar atrás a un padre amado en una carrera de atletismo. cuando lo adelantas no todo es dulce. intentas no adelantarlo pero lo adelantas. no fuerzas el ritmo. tratas de ganarle por lo menos posible. lo esperas en la meta. allí le cuentas lo desfondado que estás. tratas de estrechar el margen. de empequeñecerlo.
VI. otro podría ser miedo. si me mantengo en la ilusión, algo (el destino, la vida)/alguien vendrá a segar la hierba bajo mis pies. otro miedo menos transitado: demasiado placer podría hacerme desaparecer. disfrutar, mantenerlo ilusionado resulta vagamente peligroso. inespecíficamente peligroso. peligro sin nombre. miedo sin nombre.
A mí no me preocupa que me dejes atrás en una carrera de atletismo, otra cosa sería en ligues, así que no tengas culpa, ya sabes lo que pienso, que correr es de cobardes...
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